nuestros vinos
Con alma, con historia
En Viñedos Castro Laborda cada vino surge del flechazo de una finca encontrada, de una historia escuchada, de una ilusión compartida…
Son el resultado de escuchar el terroir y vida que lo rodea, de observar sus ritmos y de trabajarlo con respeto. En cada botella hay un relato, un momento, una emoción.
VINO DE PUEBLO
Aris: la fuerza serena
Aris o Sira, según cómo se lea. Nuestro vino de Garnacha viñas viejas procedentes de tierras arcillosas de Villarroya de la Sierra.
Llegó como un juego que nos iba a acompañar en el camino. Fue divertido pensarlo juntos, elaborarlo, diseñar su etiqueta y luego probarlo… Como ella, este vino es intuición, emoción y carácter.
Aris es ese equilibrio que sostiene, esa espontaneidad necesaria para la vida, esa serenidad que da sentido al camino familiar. Un vino con delicadeza, pero también con complejidad y verdad.
Pero Aris no se entiende solo. Su historia no está completa sin su mellizo: Socram.
Socram: la alegría que desborda
Socram —Marcos, si se lee del revés— es un blanco que no sabe estarse quieto. Donde Aris es calma, Socram es impulso, humor y una sensibilidad que desarma.
Elaborado principalmente con Macabeo, es un vino expresivo y sorprendente. Tiene la frescura de quien corre por las viñas antes de que el día amanezca, la espontaneidad de quien ríe más fuerte y la honestidad de quien es sí mismo, sin filtros.
Socram guarda la energía de Marcos, esa mezcla única de corazón grande, curiosidad infinita y diversión. Un vino que contagia las ganas de vivir.
Y, como su mellizo Aris, tampoco puede entenderse sin él. Son opuestos que se buscan, se completan y se dan sentido.
Dos vinos inseparables que, juntos, cuentan nuestra historia: la de una familia que encuentra en la viña el lugar donde la tierra y el alma se abrazan.
Lajas: el origen de la aventura
El Peñiscal fue nuestra primera finca, el punto donde todo comenzó. Un paisaje puro y salvaje en una cuna de pizarra que nos cautivó.
De allí nació Lajas, nuestro primer vino, y con él, la certeza de que estábamos construyendo algo que iba mucho más allá.
Hoy, cuando abrimos tus primeras añadas en nuestras catas verticales, echamos la vista atrás y sentimos la emoción de ver cómo has evolucionado. Nos hace gozar y soñar con las vendimias que están por llegar.
En cada copa, Lajas nos recuerda de dónde venimos, ¡y nos encanta!
Castro Laborda, tierra y alma en cada botella de vino
Lajas, Aris y Socram son más que vinos: son distintos capítulos de una misma historia.
Cada uno lleva la huella del lugar donde nació y el latido de las personas que lo hicieron posible: Lolo, Meri, Marcos y Sira.
Estos vinos nos recuerdan que la tierra tiene memoria y que el alma, cuando se entrega, deja huella.
Porque en Viñedos Castro Laborda, el vino no se elabora: se vive.