Finca El Peñiscal
Finca El Peñiscal nos cautivó
A los pies de un pinar, rodeada de vida salvaje y en pleno Sistema Ibérico, la encontramos. Muchos caminos y viñas visitados pero su suelo, su altura, su edad… no cabía la duda de que ahí comenzaba todo.
A partir de ese momento se convirtió en nuestra ilusión. Nos interesó su historia, su pasado y nos encantó conocer y aprender de quienes la habían cuidado y cultivado: La Familia Sicilia.
La familia Sicilia
En herencia les tocó esta finca a dos de los siete hermanos Sicilia. Conrado, uno de ellos, nos vendió un trocito de su corazón. Sin él no hubiera sido tan fácil arrancar, le contagiamos nuestra ilusión y él nos enseñó a sarmentar, a rayar (desnietar), a trabajar con alegría y disfrutar de esta tierra.
Ubicación y características
Altitud: 1040 m
Orientación: N-S
Superficie: 2 Ha (termino municipal de Acered)
- 1,54 has plantadas en 1940
- 0,56 has plantadas en 1950
Clima: continental
Suelo: Lajas de Pizarra
(Pizarra Gris)
Variedades:
95% Garnacha
2% Provechón (Bobal) y Monastrell
3% Garnacha Blanca y Macabeo
Lajas
Finca El Peñiscal
Y nació nuestro primer vino
Este pedazo de tierra nos regaló LAJAS Finca el Peñiscal, el primer vino de la familia Castro Laborda. Y con él, la certeza de que estábamos empezando algo que merecía ser contado. Su nombre honra las capas de pizarra que conforman el alma del terreno, y que encierra la esencia de El Peñiscal: profundidad, equilibrio y verdad.
Cada vendimia aquí se hace con las manos, con paciencia y respeto. No hay prisa, no hay atajos. Solo el deseo de preservar lo que la tierra ofrece y lo que las personas dejan en ella.
Lajas no fue solo un vino: fue una declaración de principios, la prueba de que los grandes proyectos pueden nacer de los lugares más humildes. El comienzo de todo lo que somos hoy.
Experiencias que podrás disfrutar en El Peñiscal
Catas de vino
Paseo a caballo
Ruta en quad
Intensa, salvaje y única
Situada a más de mil metros de altitud la finca se extiende sobre un terreno de pura pizarra gris, áspera y noble. Un suelo que obliga a la vid a luchar, a hundir sus raíces en busca de vida.
Aquí el clima es extremo, de contrastes: días de sol y noches frías. Entre ciervos, corzos, jabalíes y perdices, la naturaleza sigue marcando el ritmo y nosotros debemos seguirlo.
Moras, Almendras, setas y senderos adornan las estancias de las viejas vides y el aroma a tomillo las adereza.
Más que una finca
El Peñiscal siempre será el corazón de Viñedos Castro Laborda.
Aquí crecieron Sira y Marcos, con sus primeros juegos, las primeras vendimias en familia, los días de risas entre cepas… Aquí aprendimos a escuchar la viña, a trabajar juntos, a vendimiar con tijeras de colegio a conocer el campo y a cultivarlo

















































