Viñedos Castro Laborda

Tierra & Alma

Entre la tierra y el alma nace Viñedos Castro Laborda: el proyecto de una familia atraída por la historia, cultura y naturaleza que impregnan las fincas de los viñedos con los que elaboran sus vinos.

La clave

Un enamorado de la viticultura, Manuel Castro Gracia (Lolo), quiso expresar un viñedo en un vino, transmitiendo su historia, su terroir, su flora y su fauna, SU TIERRA Y SU ALMA.

“Pensar en fincas” era su propósito y no en barricas ni maduraciones ni variedades.

Lolo fue capaz de contagiar ese entusiasmo a Meritxell Laborda Montalbán (Meri), su compañera de viaje, y juntos decidieron emprender un bonito e insospechado camino…

El origen: Finca El Peñiscal

El primer capítulo de esta historia se escribe en 2006, cuando descubren una finca escondida en Acered, a los pies de un pinar y rodeada de vida salvaje. Su suelo de pura pizarra, áspero, brillante y lleno de lajas, parecía guardar un antiguo secreto. Allí crecían vides de garnacha de más de ochenta años, mezcladas con cepas de otras variedades que resistían el paso del tiempo.

Aquella tierra los eligió, no al revés. Y de su mano nació, en 2007, LAJAS Finca el Peñiscal, su primer vino y su primer hijo simbólico. Un vino que embotellaba el aprendizaje, el esfuerzo y la certeza de estar creando algo que trascendía lo material… y que marcó el comienzo de todo.

Finca El Peñiscal es intensa, salvaje y única para los Castro Laborda. Llegaron Sira y Marcos a jugar en ella como en su recreo, a aprender del campo y el vino en familia, con amigos y curiosos que querían ver qué locura se cocía allí.

imagen de una parra
Foto de mujer en las viñas

Nuevas direcciones

Con los años, aquel sueño individual se volvió colectivo. En 2023, la familia decidió dar un nuevo impulso al proyecto bajo el nombre de Viñedos Castro Laborda. No era una reinvención, sino una evolución natural.

Comenzaron a buscar nuevas fincas, nuevas historias, nuevos tesoros… Y llegó La Perdida en 2024, una finca oculta entre los montes de Manchones y Murero, con las variedades Macabeo, Garnacha Blanca y Provechón. La bautizaron así, porque parecía olvidada… hasta que la encontraron. O tal vez fue ella quien los encontró a ellos. Allí nacerán nuevos vinos, nuevas preguntas y nuevas ilusiones.

Cultiva, aprende y disfruta

Lolo, Meri, Marcos y Sira son viajeros incansables, curiosos y amantes de la naturaleza. No sabemos dónde encontrarán la próxima clave que les lleve a escribir el siguiente capítulo de su historia, y eso es lo bonito.

En Viñedos Castro Laborda estamos convencidos de que la Tierra y el Alma hay que cultivarla, aprender de cada experiencia y disfrutarla. En 2026, seguiremos cultivando El Peñiscal, recuperando La Perdida y buscando, en familia, fincas que merezcan ser escuchadas.

Porque en Viñedos Castro Laborda, cada paso es una búsqueda, cada finca una promesa y cada vino una forma de dejar huella.

¿Nos acompañas en el camino?

una familia en el viñedo

Galería de las viñas