Viñedos Castro Laborda

Finca La Pérdida

No todas las fincas se buscan. Algunas aparecen cuando menos lo esperas. Perdida entre montes de encinas, dividida entre Manchones y Murero , esta finca parecía olvidada por todos… menos por la vida. Cuando llegamos, el silencio hablaba. Y lo entendimos.

Había que recuperarla, cuidarla para que volviera a sonreír, a mostrar su belleza. Bonita época de recuperación la que vivimos!!

Los hermanos Cortés

Queríamos elaborar un blanco y sin duda la recomendación de los hermanos Cortés fue un acierto, ellos conocen todas las fincas, hasta las perdidas…

Ubicación y características

Altitud: 900m

Orientación: S-W

Superficie: 1,2 Ha (término municipal de Murero y Manchones)

- Plantadas en 1950

Clima: Continental

Suelo: Arcilla roja

Variedades:

-40% Macabeo
-40% Provechón (Bobal)
-20% Garnacha Blanca, Vidadillo y Garnacha Tinta.

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Finca La Pérdida

Dónde nacen nuevos sueños

La Pérdida no solo nos va a dar uvas. Nos regala preguntas, retos, aprendizaje…

Nos recuerda que no todo está hecho, que aún quedan parcelas por rescatar, caminos por recorrer y vinos por soñar, aprendizajes valiosos y necesarios para toda la familia.

Aquí elaboraremos nuestro primer blanco de Finca, principalmente de la variedad Macabeo, con algo de Garnacha Blanca. Y quizás, si la finca quiere, podamos crear también un clarete o un tinto… En este lugar, más que en ningún otro, la tierra manda.

Botella misteriosa

Experiencias que podrás disfrutar en El Peñiscal

Catas de vino

Paseo a caballo

Ruta en quad

Bella, irresistible y lejana

Cuatro terrazas empinadas, a 900 metros de altitud, de las variedades Macabeo, Garnacha Blanca y Provechón, esperaban volver a ser cuidadas con respeto. Caminar entre sus terrazas es adentrarse en un paisaje que enseña más de lo que muestra.

Un empinado camino nos lleva hasta ella y se distingue en la distancia por sus tonos naranjas y ocres. Un lugar elegido por los jabalíes para sus momentos de descanso y baño. Una ubicación idónea para admirar el paisaje.

Era una invitación a mirar más despacio, a ver más lejos y a cultivar la calma. Y supimos que no podíamos decir que no, era justo lo que necesitábamos.

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